MI MARIDO SE PASÓ DE CORNUDO

Al mirarme al espejo parecía una puta, pero eso le gustaría a Enrique mucho, y últimamente me puse una minifalda de vuelo y una blusa que dejaba la parte de la cintura al aire.

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El sujetador dejaban mis pezones al aire y solo sostenían los senos por debajo. Al mirarme al espejo parecía una bagasa, pero eso le gustaría a Enrique mucho, y finalmente me puse una minifalda de revoloteo y una blusa que dejaba la parte de la cintura al aire. Mi marido al ver esto se paró de su sitio y se arrodilló ante nosotros y empezó a lamer lo que salía. Cuando me contestó se alegró abundante y me invitó a comer, aceptando yo de inmediato. Tu mujer es hermosa y tiene lindas nalgas, le dijo a mi marido. El le decía a mi marido si le gustaba como hacía gozar a su mujer, y el bastante cornudo no atinaba a contestar viendo como entraba y salía su verga de mi coño. Enrique siempre me había gustado ya que era muy alto y grande, a diferencia de mi marido que es menudo y de mi estatura. Entretanto se ponía sobre mí y comenzaba a bombearme, pensé que estaría pasando por la intelecto de mi marido, y al ver su cara se notaba que le gustaba presenciar como otra verga que no época la suya me recorría a su antojo. Enrique agarraba mis tetas y yo seguía en lo mío, comiéndome su brazo hasta la base.

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Mi marido al ver esto se paró de su sitio y se arrodilló ante nosotros y empezó a lamer lo que salía. Me acerqué a ellos con una bandeja con copas y se las ofrecí. Quiero sentirme un cornudo me confesó, quiero que dejes que otros hombres te penetren delante mío. Durante el almuerzo me empezó a halagar y me dijo que aun recordaba esos besos que nos dimos. Enrique siempre me había gustado ya que era muy alto y grande, a diferencia de mi esposo que es menudo y de mi estatura. Al mirarla me arrepentí de no haber aprobado los avances de Enrique hace unos años, pero ahora podría disfrutar de ella. Sonó el timbre de la puerta y mi marido me dijo que abriera, así que fui a recibir a Enrique, que cuando me vio me miro de pies a cabeza y me dijo al oído que estaba hermosa. Me coloqué unas medias de nylon color carne y unos zapatos de taco alto. Me fui a trabajar y no podía dejar de figurarse en lo que me había pedido.

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